“Reducción de las Emisiones de los Buques, impacto en el Transporte Marítimo y el Comercio Exterior”

“Reducción de las Emisiones de los Buques, impacto en el Transporte Marítimo y el Comercio Exterior”

El 25 de septiembre de 2015 los estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptaron 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como parte de la Agenda 2030 para impulsar el desarrollo sostenible.

Si bien las metas expresan las aspiraciones a nivel mundial, cada gobierno fijará sus propias metas nacionales, tomando en consideración las circunstancias del país. Una de esas metas, la número 13, ha generado toda una gama de acciones por parte de organismos internacionales que las hacen de obligatorio cumplimiento y tendrán implicaciones importantes para los países y su comercio exterior.
Es evidente que el transporte marítimo es esencial para la economía global, ya que más del 80% del volumen del comercio internacional es transportado por mar. Sin embargo, dada la escala del transporte marítimo con relación a otros modos de transporte, las emisiones generadas por los buques cada vez son más importantes y tienen un efecto negativo en el logro de los ODS, por lo que el tema ha adquirido mayor importancia; de ahí que a partir de enero del 2020 la Organización Marítima Internacional pondrá en efecto una regulación (Resolución MEPC.304(72)) que obliga a los buques a reducir las emisiones de gases de efecto de invernadero para lo cual deberán:
a) cambiar a combustibles más limpios, (límite mundial de contenido de azufre en el fueloil baja de 3.5% a 0.50% masa/masa);
b) colocar lavadores de gases (scrubbers), y
c) utilizar combustibles alternativos como gas natural, biofuels o cualquier otra fuente de energía renovable.
Varias navieras ya han anunciado el establecimiento de cargos extra (surcharges) para mitigar (realmente trasladar) los costos adicionales en que incurrirán para implementar la normativa de la OMI, por lo que se espera que las tarifas continuarán incrementando durante los próximos años.

El resultado de la puesta en efecto de esta normativa es que a los costos típicos de transporte, habrá que añadir el costo, ya sea de capital u operacional, para cumplir con la normativa, lo que de seguro será traspasado a los dueños de la carga. Otro requerimiento adicional es que cada Estado Rector de Puerto deberá expedir a los buques un Certificado Internacional de Prevención de la Contaminación Atmosférica (Certificado IAPP) que haga constar que el buque cumple con las disposiciones establecidas en la regulación. Igualmente, el Estado Rector de Puertos verificará que los buques cumplan con la normativa.
Las posibles consecuencias de esta normativa son:
• Reducción en competitividad del transporte marítimo en relación a otros modos de transporte (ferroviario o carretero).
• Aumento en los costos de productos importados.
• Aumento en los costos de las exportaciones, lo que pudiera afectar la competitividad del comercio exterior.
Otros factores que pudieran incidir en la competitividad es la reducción en la velocidad de los buques (como mecanismo para reducir el consumo y las emisiones), lo que pudiera afectar (prolongar) tiempos de entrega y — en particular — a productos perecederos que requieren de refrigeración y ambiente controlado durante el trayecto.
Para estimar el aumento en los costos de transporte, se debe tomar en cuenta que el transporte representa aproximadamente el 10% de los costos de los productos y los costos de combustible son aproximadamente 50% de los costos operativos del buque. O sea que un aumento del 23% en el combustible representaría, en promedio, un aumento en el costo de las importaciones de 1% .
Conclusiones
Para un país como Panamá, cuyo crecimiento económico ha dependido estrechamente de la evolución de sus sectores logísticos y marítimos, este cambio pudiera representar grandes retos, pero también importantes oportunidades. Para comenzar, las rutas marítimas principales que sirve Panamá son rutas largas (Asia-costa este de Estados Unidos, costa oeste de América Latina a costa este de Estados Unidos y a Europa), por lo que se puede presumir que pudiera haber un aumento en los costos operacionales de esos buques para esas rutas. Pero, también es importante tomar en consideración, que así como aumentan los costos de esas rutas, también aumentan, y quizás mucho más, los costos de las rutas alternas; con excepción de la ruta intermodal de los Estados Unidos, y eso se debe a que esa ruta implica el transporte ferroviario que de por si utiliza combustibles más livianos por lo que en términos de emisiones, será una alternativa menos contaminante por unidad de carga transportada.
Lo otro a tomar en consideración es que el trasbordo automáticamente se transforma en una actividad más contaminante que los trayectos directos y eso se debe a que el trasbordo conlleva de por sí, rutas más largas que las directas. Otro factor a tomar en consideración es el impacto que estas regulaciones tendrán en los buques registrados con bandera panameña y las medidas que tendrá que implementar la Administración marítima para que se cumpla con todos los requerimientos de las nuevas regulaciones, como Estado rector de Bandera y de Puerto.
Para estimar los costos reales, se deberá analizar por rubro, origen y destino; y esperar, pues los costos de los combustibles dependerán de la oferta y demanda de combustibles con menos azufre y de las medidas de mitigación que decida tomar la industria naviera.
El hecho es que el comercio internacional nunca volverá a ser lo que fue en los últimos cincuenta años. Un nuevo factor cambiará la forma en que hemos conocido la globalización, debido a la urgencia por cuidar nuestro planeta, el único que tenemos.
Toca a las autoridades hacer los análisis correspondientes e implementar las políticas públicas adecuadas para enfrentar los nuevos retos y aprovechar las oportunidades, cualesquiera que sean estas.
Rodolfo Sabonge
Consultor Internacional en Transporte Marítimo y Logística

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