Legitimar y descalificar: Las sinrazones del discurso excluyente

Abogado y Catedrático Universitario

Por: Silvio Guerra Morales.
Abogado.

Advierto disloques y hasta disparates, por parte de quienes han salido a descalificar a los estudiantes y a quienes se oponen a las reformas constitucionales, cuando advierten el argumento extraño e infantil de que la oposición a las propuestas encuentra explicación en el hecho de que: “Es que no se han leído las reformas”.
Con semejante argumento, huérfano de seriedad y de cientificidad, dan por sentado e inobjetable que las reformas son buenas. Así que quien las lea, a no dudarlo, habrá de quedar, casi en estado de absorto, convencido, que esas reformas tienen la virtud de ser “muy buenas”. Y por ello para qué debatir. Ello no tendría sentido. O sea, que el debate se paraliza tan solo “leyendo” las reformas.
Vaya manera de descalificar y vaya manera de excluir a la sociedad en general de este tema que atañe a toda la nación, a todo el pueblo panameño.
Resulta que la oposición que han tenido estas propuestas de reformas transitan por no pocos argumentos que se hayan revestidos de mucha verdad, entre ellos, los siguientes:
1. La Mesa de Concertación Nacional no tiene legitimidad ni representatividad para proponer reformas constitucionales.
2. Dicha Mesa de Concertación Nacional, su Ley de creación -Ley 20 de 2008- no le prescribe semejante función o tarea.
3. Esa mesa es un organismo “público/privado”, así que no descarto que haya podido incurrir en un posible delito cuál es el de “extra limitación de funciones”, en todo caso, gravísimo, dado que se se trata de atribuirse funciones constitucionales. Derecho inalienable e inobjetable del pueblo panameño. El Soberano.
4. Sería bueno preguntarse, tratando de entender a la “Mesa” si los representantes de los diversos organismos que allí han concurrido celebraron asambleas generales de sus gremios u organizaciones avalando el paquete o proyecto de propuestas de reformas a la Constitución. O si, al final de cuentas, solo hablaron, de modo personal o subjetivo, los que allí concurrieron. Los llamados “concertados”.
5. El pueblo tiene el derecho a oponerse, no tan solo porque ese es su “derecho”, sino porque las formas mismas en que se fragua este proyecto es inconsulto, antidemocrático. Entiéndase que si el proyecto o las propuestas hubieren nacido en cuna democrática, su lectura, habría sido la consecuencia o el paso inmediato.
6. Incomoda, luego, a muchos el hecho de que si el producto fue mal concebido, de allí el carácter inconsulto, ilegal por demás, mal puede luego descalificarse a nuestra juventud o a todo aquel que se oponga. Al final de cuentas el disenso democrático es un derecho legítimo de los pueblos. Nadie está obligado a obedecer lo que tiene carácter de injusto, ilegal, inmoral o anti ético.
Sería bueno preguntarnos, cosa que aconsejo, acaso puede una ley quitarle al pueblo, como soberano , su propio derecho a convocarse para constituir su gran pacto político, su gran pacto social, reflejado en una nueva Constitución? . Esto lo decimos, en el peor de los casos, si es que la Ley que creó la “Mesa”, efectivamente, les hubiere dado o conferido la facultad legal de hacer propuestas de reformas constitucionales. Esto es un contrasentido de peso mayor.
Pero hay más.
Y es que según la tesis de los defensores del paquete de reformas de los “concertados o reformistas”, si ya usted leyó dichas propuestas, ya todo acabó. Nada hay que discutir. Ni siquiera celebremos referéndum. Porque las propuestas son buenas.
Vaya manera de engañar a las mentes ingenuas del país. Vaya manera de ofender la inteligencia.
Recuerdo a Kant. Sus ideas del fenómeno y del nóumeno. Cobra vida, en estos días, en que nos hemos olvidado de vivir y, ahora, nos entregan a una concertación nacional que ya ha definido nuestro destino de Patria.
Así no se descalifica. Son otras las razones. Pero porque “no se han leído las propuestas”, me parece extraño al debate.
Las propuestas las hemos leído quienes le diremos a nuestro pueblo, qué es lo bueno, lo malo y lo feo en ellas. Dios bendiga a la Patria!

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