La Negación del Ser y Reformas Constitucionales.

 

 

 

 

Abogado y Catedrático Universitario

Por: Silvio Guerra Morales.
Abogado.

De ser cierta la tesis esgrimida por la llamada Mesa de la Concertación Nacional, en el sentido de defender a ultranza el carácter “democrático” de su proyecto de reformas constitucionales y de señalar, casi hasta el cansancio, que en dicha mesa han convergido todos los sectores representativos de nuestra sociedad, tendríamos, sin duda alguna, que terminar aceptando su supuesto fundamento democrático.
Pero la realidad pone al desnudo la falacia de este argumento. Las protestas estudiantiles, las críticas de los expertos en Derecho Constitucional, amen de las voces críticas de la nación que se han sumado a la oposición a esas reformas, sin excluir los enérgicos pronunciamientos de poderosos sindicatos y gremios del país, acredita insuficiencia de consenso social. Insuficiencia de consulta. Insuficiencia de respaldo democrático.
Ello indica, por otra parte, que la Mesa de la Concertación Nacional se quedó sin defensores a excepción de unos cuantos que originaron sus propuestas y que las defienden de modo anonadado como queriendo personalizar el producto por cuestiones de orgullo.
Mayores son los actores y sectores que nos oponemos a esas reformas que los que las defienden.
No obstante, para el gobierno del mandatario Cortizo hay una negación casi suicida del ser y de la identidad nacional.
El ser y la realidad marchan por rumbos que anuncian oleajes poderosos y tempestuosos para la vida nacional. Y se suman los críticos. Más recientemente Rubén Blades ha señalado la poca profundidad conceptual de esas propuestas.
Por mi parte he desmenuzado, en no pocos artículos de las mismas, conclusiones en que he sostenido la mala redacción y el poco alcance institucional de sus contenidos.
Por ejemplo: Se niega por una parte la división georgtafica bajo la expresión de que las provincias podrán crear sus propias divisiones y más adelante se reconoce la división del régimen provincial y municipal. Esto es contradictorio. Qué decir de otros puntos como es el caso de la regulación propuesta del Órgano Judicial. Todo sigue siendo lo mismo. Queda bajo la égida del Consejo de Gabinete el poder de designar magistrados y como caramelo se consagra un Tribunal Constitucional del cual poco o nada se dice en las propuestas.
Y así, poco a poco, he ido advirtiendo que se ha confundido el contenido de lo que debe prescribir una norma constitucional para poder distinguirla, en esencia, de una norma legal.
He dicho que las normas de naturaleza constitucional, sus contenidos, deben siempre quedar abiertos a todas las hipótesis posibles que en el seno de la realidad social se susciten o produzcan en relación a la materia de esa norma o disolución constitucional. De no ser así corremos el riesgo de dejar por fuera actos o hechos sobrevivientes o que advengan en el futuro.
Por ello, sobra decir, la norma constitucional, sus contenidos, tiene el rango de Meta Norma, Pantonotma. Norma de normas.
No entiendo, luego, el por qué la posición renuente o reacia del Ejecutivo en no advertir el fenómeno que está aconteciendo. Se están quedando rezagados frente a la realidad y el ser. Divorciados de una realidad que les grita, desde ya, un NO enérgico y rotundo en el referéndum, insisten en llevar el barco de las reformas a encallar o a la deriva. Esto es peligroso. Muy peligroso.
Hay que dar marcha atrás a esas propuestas huérfanas de consenso social. Pero de ninguna manera se puede aceptar dar marcha atrás a la maquinaria o el deseo de los panameños de una Constituyente que le permita al soberano panameño, el único soberano, el pueblo, darse su propia Carta Magna, producto de acuerdos nacionales y de consensos populares.
No entiendo aún, me resulta difícil, por qué se insiste en venderle al país un producto tan cuestionado de reformas constitucionales, a sabiendas que no las queremos.
El pueblo no las quiere. Amores así no funcionan en política.
No podemos intimidar al pueblo con amenazas ni con improperios. Y menos cuando la representatividad en el poder, hablo del Gobierno, dando por aceptada su legitimidad, no cuenta con el apoyo de las grandes mayorías nacionales. Esto es delicado.
Muy delicado.
El Presidente Cortizo requiera de consensos. De apoyo y respaldo social.
Un buen punto a sumar, sin duda alguna, sería el retiro inmediato de esas inconsultas propuestas.

Leave A Comment