LA IGLESIA DESPIDE A MONSEÑOR JOSÉ VÁSQUEZ PINTO

Por Julia E. Alvear P.

La Homilía del funeral de Mons. Alejandro Vásquez Pinto fue dada por el Arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa,  hoy jueves 16 de mayo en la Catedral Basílica Santa María la Antigua.

Vásquez Pinto fue acompañado en este momento de su vida, por sus pares, quienes no dudaron en llevar su  féretro sobre sus hombros, en medio del sentimiento humano del hermano perdido pero con la sabiduría que la vida eterna junto a Dios lo  arropa.

Las palabras del Arzobispo Ulloa como siempre estuvieron llenas de su sabiduría y conciencia para describir con sensibilidad el camino de la vida recorrido por el sacerdote Vásquez PInto.

He aquí sus palabras y la cita del episodio histórico de la vivencia con los más pobres de Vásquez  Pinto  junto a al también desaparecido sacerdote Héctor Gallegos.

Desde los inicios de su vida sacerdotal, fue marcando el estilo de un pastor sensible ante los problemas de la gente, valiente con propuestas osadas para promover a los pobres, entre ellos los campesinos. Como lo diría el Papa Francisco, hizo viva la Iglesia en “salida”.

Quizá sus orígenes campesinos, nacido el 4 de julio de 1928, en un poblado llamado Puerto de Tierra, en el Higo de San Carlos; su formación sacerdotal en el Seminario San José de la Montaña en El Salvador, institución regentada por los religiosos de la Compañía de Jesús, fue configurando se celo pastoral.

Luego de ordenado sacerdote por el arzobispo de Panamá Francisco Beckmann, el 2 de diciembre de 1956 fue designado en la Parroquia de San Atanasio de la Villa de Los Santos en 1957, permaneció un año allí. Luego pasa a la ciudad capital para servir en la Parroquia de San Ana en el año 1958.

Con su hermano en el sacerdocio Héctor Gallego
Una parte intensa en su vida fue cuando es designado, en el año 1959, Párroco de San Francisco de Veraguas, Calobre y Santa Fe. El empobrecimiento de los campesinos lo interpela y hace que se forme para impulsar el movimiento cooperativo entre los campesinos; surgen liderazgos para enfrentar a los terratenientes de la época.

Con el Concilio Vaticano II, la llegada del Padre Héctor Gallego, un joven sacerdote colombiano que llegó a servir a la diócesis de Veraguas, hace que el trabajo de acompañar a la gente de monseñor Vásquez Pinto se vea fortalecido.

Sirvió de 1964 a 1969 como Vicario General de la Diócesis de Santiago de Veraguas, recibiendo el Título de Prelado Doméstico por San Pablo VI en 1965. La desaparición del Padre Héctor Gallego en el año 1971 fue descrito por él como el cumplimiento de una amenaza que recaí sobre ellos, por los gobernantes de la época.

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