Artículos de Opinión

DE LA SUSPENSION DE LOS CONTRATOS  DE TRABAJO: ¿MEDIDA CORRECTA O ABUSIVA?
8 de abril de 2021
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DE LA SUSPENSION DE LOS CONTRATOS 

DE TRABAJO: ¿MEDIDA CORRECTA O ABUSIVA?

Por: Silvio Guerra Morales. 

 

I

TESIS.

Tesis:  La pandemia, sin duda alguna, ha golpeado a casi  todos los sectores de nuestra economía.  Para las grandes mayorías la pandemia ha sido obscuridad, para otros, pocos, poderosos comerciantes, ha sido sol radiante, esplendoroso, de prosperidad. A otros les cayó de bien.  Nunca cerraron sus negocios, han vendido y han mantenido, al menos, sus ingresos. Otros los han duplicado y, cuidado, que más.  El Gobierno Nacional olvidó a los pequeños y medianos empresarios –Los más golpeados-, pero decidió apoyar al empresario grande.  Debió meter dinero a los primeros que  son los que realmente permean a la clase pobre.  A los trabajadores suspendidos les dio el llamado bono solidario. Para muchos calificado como el “Bono de indignación”. 

Realidad actual: Panorama tétrico que acredita que quienes  siguen ganando y haciendo dinero en el comercio,  encontrándose en condiciones económicas de reintegrar, no reintegran a los trabajadores y se burlan de la clase obrera.  

II

BREVE SINTESIS HISTORICA

 

    Lo que ha sucedido, primero,  por medio de un Decreto Ejecutivo –Decreto Ejecutivo No.95 de 21 de Abril de 2020- y, luego, por una Ley de la Asamblea Nacional de Diputados –Ley No.57 de 3 de Agosto de 2020-,  respecto a la suspensión de los contratos individuales de trabajo, ha sido una cuestión que ha traído nefastos efectos sobre la población laboral en las  empresas privadas.  Si en algún momento resultó ser oportuna tal suspensión, hoy día,  qué la justifica?. 

 

III

¿QUÉ DICE EL CÓDIGO DE TRABAJO?

 

    En el contexto de la pandemia,  el Gobierno Nacional recurrió a este mecanismo y que, conforme lo tipifican los  artículos 198 hasta el 209, inclusive,  del Código de Trabajo, es decir, permite a las empresas, en base a ciertas premisas o causales,  suspender los efectos del contrato de trabajo sin derecho al empleador a recibir el servicio del trabajador y sin derecho del trabajador a percibir su salario.        

    Amen de todo ello, lo cierto es que,  revisando las normas antes dichas del Código de Trabajo,  hay cuestiones muy sencillas y  específicas como es el caso de que las suspensión de los contratos individuales de trabajo es algo que, en nuestra legislación, se permite  cuando, básicamente, se afecta la actividad económica a la que se dedica el empleador.  

    Con fundamento en ello y en ocasión de la pandemia traída por el Covid-19, el Gobierno Nacional y merced a la cuarentenas que se decretaban,  consideró que lo mas procedente era permitir que las empresas suspendieran los efectos del contratos de trabajo.     Esto, en un principio, pudo haberse entendido y como lo dice el propio Código de Trabajo: “La suspensión decretada o acordada debe ser mínimo por una semana y hasta por un máximo de un mes”. En ese sentido,  el Artículo 203 del Código de Trabajo dice textualmente: “Si se encontrare justificada la causal alegada,  la Dirección General de Trabajo señalará,  según las circunstancias,  el término de suspensión de los contratos de trabajo,  por un mínimo de una (1) semana y hasta por un máximo de un (1) mes.” A renglón seguido  se prescribe que podrá el empleador solicitar prórroga de la suspensión de los contratos de trabajo y con audiencia de los trabajadores, y probar o alegar que  persisten las condiciones que impiden la reanudación de las actividades de la empresa. Esta prórroga puede darse por periodos sucesivos de hasta treinta (30) días y  por un período máximo de hasta cuatro (4) meses. En Panamá: O bien llegó al año o ya  está a punto de llegar. 

    Para el 25 de  febrero de este año, 2021, fue sancionada la Ley No.201 que permite la reapertura gradual a   los más importantes sectores de la economía: primario, secundario y terciario   Llama la atención que al sector terciario: bancos, comercio, educación, quienes potencialmente se encuentran en mejores condiciones de reintegrar y pagar el salario a los trabajadores suspendidos laboralmente, se les da un prórroga, en este instrumento legal, de hasta ocho meses. Creo que la prórroga es exagerada. 

 

IV

LA REALIDAD LABORAL

 

    ¿Qué es  lo que ha acontecido en Panamá?.  En Panamá se han dado las llamadas reaperturas tras el levantamiento de los largos periodos de cuarentenas sufridos y, supuestamente,  seguidos de “reaperturas económicas” y, si bien es cierto muchos  trabajadores han sido reintegrados a su puesto de trabajo  según información dada a conocer por la Dirección General de Trabajo,  no menos cierto es que aún cientos de miles de trabajadores cumplirán un año y  ni siquiera se les ha llamado por el empleador a reintegrarse a su puesto de trabajo, menos una llamada del empleador como gesto de  solidaridad inquiriendo si están o no comiendo o al menos en torno a  cómo la están pasando.  

    Tenemos conocimiento, porque así se nos ha  hecho saber, de trabajadores o trabajadoras que han llamado a las empresas a fin de preguntar cuándo se les reintegra, y la respuesta que da el empleador o el encargado por la empresa es, simple y sencillamente, que no hay fecha cierta de nada. Y los trabajadores, ante la angustia y las penurias económicas, preguntan: ¿Y bueno por qué mejor no celebramos  un entendimiento o mutuo  y me da el dinero que me corresponde en virtud de mis derechos y prestaciones laborales y así poder emprender o iniciar algún empleo, algún trabajo, algo de qué vivir porque tengo que alimentar a mi familia?, La respuesta que reciben es: “No, ni siquiera estamos en condiciones de llegar a esos entendimientos, podríamos hacerte un ofrecimiento” y que, desde luego,  deviene en lesivo, altamente  denigrante y extorsionador,  en contra de los derechos y prestaciones de los trabajadores dado que les ofrecen bicocas.  Lo cual contrasta con cientos y miles de trabajadores que han dejado lo mejor de sus años de vida en la empresa y han  contribuido, con su trabajo, a incrementar los ahorros y las ganancias de la empresa, llámese pequeña, media o grande.

    Bien,  todo esto también contrasta con una penosa realidad.  Entre tanto el trabajador, que ha sido suspendido, permanece cesante o no trabajando para la empresa, algunos empleadores aplicando el tradicional y el nefasto “Juega Vivo”, se buscan otros trabajadores,  sean nacionales o extranjeros, más que todo extranjeros, quienes  por su precariedad o necesidad, terminan aceptando  lo que el empleador les ofrece. Y de esta manera empresarios que siguen trabajando, laborando, ganando, gestando ganancias,  le dicen al trabajador suspendido “No, nada de reintegro, no hay posibilidades de reintegrarte”.  

    El Gobierno Nacional no puede quedar impasible, indiferente o como un mero y frio  espectador  de lo que está aconteciendo. 

 

V

EL CARÁCTER TUITIVO DEL DERECHO DEL TRABAJO. 

 

    El principio, a mi juicio, sustancial  del Derecho del Trabajo, aquí en Panamá y en la mayor parte del mundo, consistente en el carácter tuitivo del mismo, predica que  nota distintiva de esta rama del Derecho es su característica  de ser tutelador de los derechos y prestaciones laborales, de sus libertades y garantías en el escenario de la prestación de un servicio llamado “trabajo” frente a un empleador que paga por ese servicio un salario  o sueldo.   En un derecho- paraguas, cobertura y abrigo para quien, ante la empresa o el empleador, se encuentra en una relación de subordinación jurídica y de dependencia economía. El trabajador presta su mano de obra, su actividad laboral, plasmada así, de modo claro, en un contrato de trabajo, por la paga de ese salario, pues de él depende para cubrir su subsistencia que se presume, debe ser decorosa y optima

    Desde esta perspectiva, del carácter tuitivo del Derecho Laboral Panameño, es claro que, poco o nada, ha sido aplicado en el contexto de la situación –suspensión de los contratos individuales de trabajo- generada por la pandemia. Por el contrario, sin desconocer la comprensión que demanda el fenómeno Covid/129, y  que la situación que también ha afectado a pequeños, medianos y grandes empresarios, sobre todo a los dos primeros, a mi juicio, ha faltado más rigor por parte de las autoridades en la protección, defensa y tutela de esos derechos. 

    Hacemos un llamado al Gobierno Nacional a que tome cartas inmediatas en el asunto.  Hemos visto, conforme circulamos por nuestras vías, sea en  la capital  o por el interior del País, que no pocas actividades económicas están activas, y la pregunta es: ¿Y los trabajadores? ¿Y los que han sido suspendidos?, y detrás de esos trabajadores cuadros de esposas, mujeres, niños, niñas padeciendo los estragos de la pobreza, las carencias y la miseria.  

    Esto es muy delicado. Se trata de hacer efectiva una auténtica justicia social y  aplicarla, conforme lo  preconiza la Constitución Nacional, de manera inminente. Justicia no es justicia cuando lo que estamos viendo, como en otros campos y rubros de nuestra economía y realidad nacional,   un tétrico panorama de la clase laboral panameña. Y qué decir del llamado teletrabajo, en donde no hay control de carga horaria laboral y el trabajador, testimonios muchos hay, pasan frente a la pantalla de un computador más de allá de la carga horaria laboral diaria o semanal y  cumpliendo así, en exceso, con un trabajo atosigador y deprimente.  La agonía y la angustia, ante la penuria, se han apoderado de cientos de miles de trabajadores que con ojos desesperanzados no ven la hora en ser reintegrados a sus labores. 

VI

GOBIERNO NACIONAL. 

 

    Somos conscientes, sin duda alguna,  que la situación arriba descrita  encierra un problema algebraico de gran dificultad en resolver, porque por otra parte, los empresarios, sobre todo los pequeños y medianos, siguen dando muestras de injusticia en el tratamiento gubernamental para con ellos y que han sido desamparados.  Por ello, debo aclarar, que este análisis, en lo medular, está dirigido a los que, sin duda alguna, pueden reintegrar a los trabajadores, no pocos, sobre todo los grandes empresarios  que siguen generando enormes y cuantiosas ganancias.  Ha faltado inspección, fiscalización, intenciones positivas de custodiar el sector trabajador, por parte de las autoridades laborales,  de tutelarlo;  pero, simplemente, los discípulos y partidarios de un capitalismo troglodita, seguidores de la teoría económica de los fisiócratas, perversamente,  se han aprovechado de la pandemia y de instrumentos legales que, permisivamente, les permite dejar hacer y dejar pasar –laissez faire, laissez passer-, ante el escenario laboral, lo que estimen viable. 

    El Gobierno Nacional, de quien se dice es el mayor empleador, en tiempos recios de la pandemia, incorporó a sus huestes de funcionarios públicos,  no pocos miles  de nuevos nombramientos. Sin descartar los ribetes políticos y demagógicos de ese hecho, sin duda alguna es una realidad que contrasta, con un polo opuesto,  esto es con lo sucedido en la  empresa privada:  Muchos miles cesantes o suspendidos!. 

    Entre tanto, millones y millones de personas en el mundo deploramos la pandemia, otros gritan: “Ulalalá”.  ¡Dios bendiga a la Patria! 

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